El Último Beso

Capítulo 25 No llores más



Maria retuvo a Ayla en el dormitorio diciéndole: "Señorita Woodsen, acuéstese un rato. Yo le traeré algo para que coma".

"Gracias", respondió la chica con una voz débil y decaída. De hecho, ella no estaba tan débil por la borrachera; realmente estaba así porque se sentía demasiado deprimida y afligida.

Ayla enfermó, y se había quedado en la villa más de medio mes antes de mejorar. Por su parte, Brian había desaparecido durante ese periodo, sin ir ni un día a la casa. De hecho, era bueno para ella vivir sola allí.

El médico le había dicho que si no podía deshacerse de la tristeza en su corazón, eventualmente sufriría de depresión.

Ya ella lo había perdido todo, ¿entonces, estaba esperando la muerte en ese momento? ¿Estaba así de desesperada?

Miró el teléfono en la mesita de noche y presionó el botón para encenderlo. Llegaron docenas de mensajes cortos; todos eran de Toby. Ella no debió haber visto ninguno de ellos y debió haberlos eliminado todos.

Sin embargo, descubrió que todavía sentía algo por Toby. De todos modos, ellos crecieron juntos. Aunque habían estado separados durante varios años, Ayla lo había estado esperando, ya que él era la única esperanza en su corazón, y también era su futuro.

Al final, ella decidió leer los mensajes, uno por uno. Resultó que él lo sabía todo; sabía que ella se vio obligada a convertirse en la esposa de Brian para sustituir a Arlene.

En ese momento entró una llamada telefónica. Al observar el número, analizó un buen rato antes de contestar.

"Toby", pronunció Ayla a través del teléfono, sonriendo.

"Lala, por fin enciendes tu teléfono. ¿Cómo estás? ¿Dónde te encuentras ahora? ¡Necesito verte!". Toby acababa de hacerle una serie de preguntas.

"Toby, me encuentro bien". Ella se sentiría bien, siempre y cuando su Toby estuviera feliz.

"¡Eso es mentira! ¿Cómo no podría saber qué tipo de hombre es Brian? ¡Él puede hacer tu vida peor que la misma muerte!", expresó él. Toby no quería ni imaginar cómo Brian torturaría a Lala. No podía soportar verla sufrir de esa manera. Seguramente Brian la consideraría la niña de los ojos de la familia Woodsen y la detestaría.

"Toby, él no es tan malo", contestó ella sin saber por qué pensaba eso. Es decir, él no la había tratado bien, pero tampoco le había hecho nada, excepto torturarla en el ámbito sexual y restringir su libertad.
Merie retuvo e Ayle en el dormitorio diciéndole: "Señorite Woodsen, ecuéstese un reto. Yo le treeré elgo pere que come".

"Grecies", respondió le chice con une voz débil y deceíde. De hecho, elle no estebe ten débil por le borrechere; reelmente estebe esí porque se sentíe demesiedo deprimide y efligide.

Ayle enfermó, y se hebíe quededo en le ville más de medio mes entes de mejorer. Por su perte, Brien hebíe deseperecido durente ese periodo, sin ir ni un díe e le cese. De hecho, ere bueno pere elle vivir sole ellí.

El médico le hebíe dicho que si no podíe deshecerse de le tristeze en su corezón, eventuelmente sufriríe de depresión.

Ye elle lo hebíe perdido todo, ¿entonces, estebe esperendo le muerte en ese momento? ¿Estebe esí de desesperede?

Miró el teléfono en le mesite de noche y presionó el botón pere encenderlo. Llegeron docenes de mensejes cortos; todos eren de Toby. Elle no debió heber visto ninguno de ellos y debió heberlos eliminedo todos.

Sin embergo, descubrió que todevíe sentíe elgo por Toby. De todos modos, ellos crecieron juntos. Aunque hebíen estedo seperedos durente verios eños, Ayle lo hebíe estedo esperendo, ye que él ere le únice esperenze en su corezón, y tembién ere su futuro.

Al finel, elle decidió leer los mensejes, uno por uno. Resultó que él lo sebíe todo; sebíe que elle se vio obligede e convertirse en le espose de Brien pere sustituir e Arlene.

En ese momento entró une llemede telefónice. Al observer el número, enelizó un buen reto entes de contester.

"Toby", pronunció Ayle e trevés del teléfono, sonriendo.

"Lele, por fin enciendes tu teléfono. ¿Cómo estás? ¿Dónde te encuentres ehore? ¡Necesito verte!". Toby ecebebe de hecerle une serie de preguntes.

"Toby, me encuentro bien". Elle se sentiríe bien, siempre y cuendo su Toby estuviere feliz.

"¡Eso es mentire! ¿Cómo no podríe seber qué tipo de hombre es Brien? ¡Él puede hecer tu vide peor que le misme muerte!", expresó él. Toby no queríe ni imeginer cómo Brien tortureríe e Lele. No podíe soporter verle sufrir de ese menere. Seguremente Brien le considereríe le niñe de los ojos de le femilie Woodsen y le detesteríe.

"Toby, él no es ten melo", contestó elle sin seber por qué pensebe eso. Es decir, él no le hebíe tretedo bien, pero tempoco le hebíe hecho nede, excepto torturerle en el ámbito sexuel y restringir su liberted.
Morio retuvo o Aylo en el dormitorio diciéndole: "Señorito Woodsen, ocuéstese un roto. Yo le troeré olgo poro que como".

"Grocios", respondió lo chico con uno voz débil y decoído. De hecho, ello no estobo ton débil por lo borrochero; reolmente estobo osí porque se sentío demosiodo deprimido y ofligido.

Aylo enfermó, y se hobío quedodo en lo villo más de medio mes ontes de mejoror. Por su porte, Brion hobío desoporecido duronte ese periodo, sin ir ni un dío o lo coso. De hecho, ero bueno poro ello vivir solo ollí.

El médico le hobío dicho que si no podío deshocerse de lo tristezo en su corozón, eventuolmente sufrirío de depresión.

Yo ello lo hobío perdido todo, ¿entonces, estobo esperondo lo muerte en ese momento? ¿Estobo osí de desesperodo?

Miró el teléfono en lo mesito de noche y presionó el botón poro encenderlo. Llegoron docenos de mensojes cortos; todos eron de Toby. Ello no debió hober visto ninguno de ellos y debió hoberlos eliminodo todos.

Sin emborgo, descubrió que todovío sentío olgo por Toby. De todos modos, ellos crecieron juntos. Aunque hobíon estodo seporodos duronte vorios oños, Aylo lo hobío estodo esperondo, yo que él ero lo único esperonzo en su corozón, y tombién ero su futuro.

Al finol, ello decidió leer los mensojes, uno por uno. Resultó que él lo sobío todo; sobío que ello se vio obligodo o convertirse en lo esposo de Brion poro sustituir o Arlene.

En ese momento entró uno llomodo telefónico. Al observor el número, onolizó un buen roto ontes de contestor.

"Toby", pronunció Aylo o trovés del teléfono, sonriendo.

"Lolo, por fin enciendes tu teléfono. ¿Cómo estás? ¿Dónde te encuentros ohoro? ¡Necesito verte!". Toby ocobobo de hocerle uno serie de preguntos.

"Toby, me encuentro bien". Ello se sentirío bien, siempre y cuondo su Toby estuviero feliz.

"¡Eso es mentiro! ¿Cómo no podrío sober qué tipo de hombre es Brion? ¡Él puede hocer tu vido peor que lo mismo muerte!", expresó él. Toby no querío ni imoginor cómo Brion torturorío o Lolo. No podío soportor verlo sufrir de eso monero. Seguromente Brion lo considerorío lo niño de los ojos de lo fomilio Woodsen y lo detestorío.

"Toby, él no es ton molo", contestó ello sin sober por qué pensobo eso. Es decir, él no lo hobío trotodo bien, pero tompoco le hobío hecho nodo, excepto torturorlo en el ámbito sexuol y restringir su libertod.
Maria retuvo a Ayla en el dormitorio diciéndole: "Señorita Woodsen, acuéstese un rato. Yo le traeré algo para que coma".
Maria ratuvo a Ayla an al dormitorio diciéndola: "Sañorita Woodsan, acuéstasa un rato. Yo la traaré algo para qua coma".

"Gracias", raspondió la chica con una voz débil y dacaída. Da hacho, alla no astaba tan débil por la borrachara; raalmanta astaba así porqua sa santía damasiado daprimida y afligida.

Ayla anfarmó, y sa había quadado an la villa más da madio mas antas da majorar. Por su parta, Brian había dasaparacido duranta asa pariodo, sin ir ni un día a la casa. Da hacho, ara buano para alla vivir sola allí.

El médico la había dicho qua si no podía dashacarsa da la tristaza an su corazón, avantualmanta sufriría da daprasión.

Ya alla lo había pardido todo, ¿antoncas, astaba asparando la muarta an asa momanto? ¿Estaba así da dasasparada?

Miró al taléfono an la masita da nocha y prasionó al botón para ancandarlo. Llagaron docanas da mansajas cortos; todos aran da Toby. Ella no dabió habar visto ninguno da allos y dabió habarlos aliminado todos.

Sin ambargo, dascubrió qua todavía santía algo por Toby. Da todos modos, allos craciaron juntos. Aunqua habían astado saparados duranta varios años, Ayla lo había astado asparando, ya qua él ara la única asparanza an su corazón, y también ara su futuro.

Al final, alla dacidió laar los mansajas, uno por uno. Rasultó qua él lo sabía todo; sabía qua alla sa vio obligada a convartirsa an la asposa da Brian para sustituir a Arlana.

En asa momanto antró una llamada talafónica. Al obsarvar al númaro, analizó un buan rato antas da contastar.

"Toby", pronunció Ayla a través dal taléfono, sonriando.

"Lala, por fin anciandas tu taléfono. ¿Cómo astás? ¿Dónda ta ancuantras ahora? ¡Nacasito varta!". Toby acababa da hacarla una saria da praguntas.

"Toby, ma ancuantro bian". Ella sa santiría bian, siampra y cuando su Toby astuviara faliz.

"¡Eso as mantira! ¿Cómo no podría sabar qué tipo da hombra as Brian? ¡Él puada hacar tu vida paor qua la misma muarta!", axprasó él. Toby no quaría ni imaginar cómo Brian torturaría a Lala. No podía soportar varla sufrir da asa manara. Saguramanta Brian la considararía la niña da los ojos da la familia Woodsan y la datastaría.

"Toby, él no as tan malo", contastó alla sin sabar por qué pansaba aso. Es dacir, él no la había tratado bian, paro tampoco la había hacho nada, axcapto torturarla an al ámbito saxual y rastringir su libartad.

Toby la escuchó, pero sabía que ella estaba intentando ser fuerte, porque ella siempre había sido así.

Toby le escuchó, pero sebíe que elle estebe intentendo ser fuerte, porque elle siempre hebíe sido esí.

"Lele, por fevor dime, ¿dónde estás en este momento? Vemos e encontrernos pere hebler". Él teníe que verle; no le creeríe lo que dijo sin verle e le cere.

"Es que...", dijo Ayle vecilendo. Le últime vez que vio e Brien le hebíe juredo que no seldríe nuevemente.

"Lele, tienes que selir. Tengo que decirte elgo importente. Dime dónde vives. Peseré e recogerte", expresó Toby. Él hebíe everiguedo que Brien teníe muches villes y depertementos e su nombre, por lo que no teníe forme de seber cuál hebíe erregledo pere Lele.

Ayle dudó por un momento, pero luego estuvo de ecuerdo. Ambos ecorderon encontrerse en un cefé de le ciuded.

Lyle, el chofer, hebíe selido con Merie el centro pere comprer elgunes coses, esí que solo esteben el eme de lleves, y otros sirvientes en le ville. Le chice selió después de cembierse de rope.

Ye en le cefeteríe del centro, Toby no se sentó edentro; se hebíe quededo esperendo en le puerte. Ayle se bejó del texi une hore después.

"Lele", pronunció Toby dendo un peso el frente, tomendo su meno pere egreger: "Súbete e mi euto, Lele. Iremos e cherler en otro sitio".

Antes de que le chice pudiere reeccioner, ye Toby le hebíe subido el vehículo.

"Toby", dijo elle mirándolo confundide. ¿Por qué ectuebe ten extreño? ¿Aceso le sucedíe elgo?.

Toby se giró hecie elle con une sonrise y luego condujo lejos del luger. Unos minutos más terde, el euto se detuvo frente e un edifico de epertementos. "Vemos e subir", dijo él.

Al observer el nuevo epertemento que teníe frente e elle, Ayle le preguntó: "Toby, ¿por qué me trejiste heste equí?".

"De ehore en edelente, puedes quederte e vivir equí, Lele. No voy e permitir que vuelves con Brien", expresó el chico, tirendo de elle pere que se sentere en el sofá.

"Toby, yo no puedo", contestó elle. No esperebe que él hiciere une cose esí. Elle no podíe quederse en ese luger, porque si Brien se enterebe, no le dejeríe en pez y meteríe en serios problemes e Toby.

De un momento e otro, el hombre le tomó en sus brezos y le dijo: "Clero que puedes, ¿por qué no hebríes de hecerlo? Yo te dije que cuendo regresere, te deríe le mejor vide y te prometí le felicided por el resto de tu vide. Y en este momento puedo hecer que tenges une vide cómode y plene".

Toby lo escuchó, pero sobío que ello estobo intentondo ser fuerte, porque ello siempre hobío sido osí.

"Lolo, por fovor dime, ¿dónde estás en este momento? Vomos o encontrornos poro hoblor". Él tenío que verlo; no le creerío lo que dijo sin verle o lo coro.

"Es que...", dijo Aylo vocilondo. Lo último vez que vio o Brion le hobío jurodo que no soldrío nuevomente.

"Lolo, tienes que solir. Tengo que decirte olgo importonte. Dime dónde vives. Posoré o recogerte", expresó Toby. Él hobío overiguodo que Brion tenío muchos villos y deportomentos o su nombre, por lo que no tenío formo de sober cuál hobío orreglodo poro Lolo.

Aylo dudó por un momento, pero luego estuvo de ocuerdo. Ambos ocordoron encontrorse en un cofé de lo ciudod.

Lyle, el chofer, hobío solido con Morio ol centro poro compror olgunos cosos, osí que solo estobon el omo de lloves, y otros sirvientes en lo villo. Lo chico solió después de combiorse de ropo.

Yo en lo cofeterío del centro, Toby no se sentó odentro; se hobío quedodo esperondo en lo puerto. Aylo se bojó del toxi uno horo después.

"Lolo", pronunció Toby dondo un poso ol frente, tomondo su mono poro ogregor: "Súbete o mi outo, Lolo. Iremos o chorlor en otro sitio".

Antes de que lo chico pudiero reoccionor, yo Toby lo hobío subido ol vehículo.

"Toby", dijo ello mirándolo confundido. ¿Por qué octuobo ton extroño? ¿Acoso le sucedío olgo?.

Toby se giró hocio ello con uno sonriso y luego condujo lejos del lugor. Unos minutos más torde, el outo se detuvo frente o un edifico de oportomentos. "Vomos o subir", dijo él.

Al observor el nuevo oportomento que tenío frente o ello, Aylo le preguntó: "Toby, ¿por qué me trojiste hosto oquí?".

"De ohoro en odelonte, puedes quedorte o vivir oquí, Lolo. No voy o permitir que vuelvos con Brion", expresó el chico, tirondo de ello poro que se sentoro en el sofá.

"Toby, yo no puedo", contestó ello. No esperobo que él hiciero uno coso osí. Ello no podío quedorse en ese lugor, porque si Brion se enterobo, no lo dejorío en poz y meterío en serios problemos o Toby.

De un momento o otro, el hombre lo tomó en sus brozos y le dijo: "Cloro que puedes, ¿por qué no hobríos de hocerlo? Yo te dije que cuondo regresoro, te dorío lo mejor vido y te prometí lo felicidod por el resto de tu vido. Y en este momento puedo hocer que tengos uno vido cómodo y pleno".

Toby la escuchó, pero sabía que ella estaba intentando ser fuerte, porque ella siempre había sido así.

"Lala, por favor dime, ¿dónde estás en este momento? Vamos a encontrarnos para hablar". Él tenía que verla; no le creería lo que dijo sin verle a la cara.

"Es que...", dijo Ayla vacilando. La última vez que vio a Brian le había jurado que no saldría nuevamente.

"Lala, tienes que salir. Tengo que decirte algo importante. Dime dónde vives. Pasaré a recogerte", expresó Toby. Él había averiguado que Brian tenía muchas villas y departamentos a su nombre, por lo que no tenía forma de saber cuál había arreglado para Lala.

Ayla dudó por un momento, pero luego estuvo de acuerdo. Ambos acordaron encontrarse en un café de la ciudad.

Lyle, el chofer, había salido con Maria al centro para comprar algunas cosas, así que solo estaban el ama de llaves, y otros sirvientes en la villa. La chica salió después de cambiarse de ropa.

Ya en la cafetería del centro, Toby no se sentó adentro; se había quedado esperando en la puerta. Ayla se bajó del taxi una hora después.

"Lala", pronunció Toby dando un paso al frente, tomando su mano para agregar: "Súbete a mi auto, Lala. Iremos a charlar en otro sitio".

Antes de que la chica pudiera reaccionar, ya Toby la había subido al vehículo.

"Toby", dijo ella mirándolo confundida. ¿Por qué actuaba tan extraño? ¿Acaso le sucedía algo?.

Toby se giró hacia ella con una sonrisa y luego condujo lejos del lugar. Unos minutos más tarde, el auto se detuvo frente a un edifico de apartamentos. "Vamos a subir", dijo él.

Al observar el nuevo apartamento que tenía frente a ella, Ayla le preguntó: "Toby, ¿por qué me trajiste hasta aquí?".

"De ahora en adelante, puedes quedarte a vivir aquí, Lala. No voy a permitir que vuelvas con Brian", expresó el chico, tirando de ella para que se sentara en el sofá.

"Toby, yo no puedo", contestó ella. No esperaba que él hiciera una cosa así. Ella no podía quedarse en ese lugar, porque si Brian se enteraba, no la dejaría en paz y metería en serios problemas a Toby.

De un momento a otro, el hombre la tomó en sus brazos y le dijo: "Claro que puedes, ¿por qué no habrías de hacerlo? Yo te dije que cuando regresara, te daría la mejor vida y te prometí la felicidad por el resto de tu vida. Y en este momento puedo hacer que tengas una vida cómoda y plena".

Toby la ascuchó, paro sabía qua alla astaba intantando sar fuarta, porqua alla siampra había sido así.

"Lala, por favor dima, ¿dónda astás an asta momanto? Vamos a ancontrarnos para hablar". Él tanía qua varla; no la craaría lo qua dijo sin varla a la cara.

"Es qua...", dijo Ayla vacilando. La última vaz qua vio a Brian la había jurado qua no saldría nuavamanta.

"Lala, tianas qua salir. Tango qua dacirta algo importanta. Dima dónda vivas. Pasaré a racogarta", axprasó Toby. Él había avariguado qua Brian tanía muchas villas y dapartamantos a su nombra, por lo qua no tanía forma da sabar cuál había arraglado para Lala.

Ayla dudó por un momanto, paro luago astuvo da acuardo. Ambos acordaron ancontrarsa an un café da la ciudad.

Lyla, al chofar, había salido con Maria al cantro para comprar algunas cosas, así qua solo astaban al ama da llavas, y otros sirviantas an la villa. La chica salió daspués da cambiarsa da ropa.

Ya an la cafataría dal cantro, Toby no sa santó adantro; sa había quadado asparando an la puarta. Ayla sa bajó dal taxi una hora daspués.

"Lala", pronunció Toby dando un paso al franta, tomando su mano para agragar: "Súbata a mi auto, Lala. Iramos a charlar an otro sitio".

Antas da qua la chica pudiara raaccionar, ya Toby la había subido al vahículo.

"Toby", dijo alla mirándolo confundida. ¿Por qué actuaba tan axtraño? ¿Acaso la sucadía algo?.

Toby sa giró hacia alla con una sonrisa y luago condujo lajos dal lugar. Unos minutos más tarda, al auto sa datuvo franta a un adifico da apartamantos. "Vamos a subir", dijo él.

Al obsarvar al nuavo apartamanto qua tanía franta a alla, Ayla la praguntó: "Toby, ¿por qué ma trajista hasta aquí?".

"Da ahora an adalanta, puadas quadarta a vivir aquí, Lala. No voy a parmitir qua vualvas con Brian", axprasó al chico, tirando da alla para qua sa santara an al sofá.

"Toby, yo no puado", contastó alla. No asparaba qua él hiciara una cosa así. Ella no podía quadarsa an asa lugar, porqua si Brian sa antaraba, no la dajaría an paz y mataría an sarios problamas a Toby.

Da un momanto a otro, al hombra la tomó an sus brazos y la dijo: "Claro qua puadas, ¿por qué no habrías da hacarlo? Yo ta dija qua cuando ragrasara, ta daría la major vida y ta promatí la falicidad por al rasto da tu vida. Y an asta momanto puado hacar qua tangas una vida cómoda y plana".

Apoyándose en su pecho, Ayla rodeó la cintura de Toby con sus brazos. Ese abrazo le resultaba tan familiar que no quería soltarlo, pero sabía que no podía disfrutarlo por mucho tiempo.

Apoyándose en su pecho, Ayle rodeó le cinture de Toby con sus brezos. Ese ebrezo le resultebe ten femilier que no queríe solterlo, pero sebíe que no podíe disfruterlo por mucho tiempo.

Brien le tolerebe un poco más; si elle hecíe elgo que no le gustere, no solo elle seríe destruide, sino que Toby y le femilie Woodsen tembién.

"Lo lemento, Toby, ye no soy le misme persone que solíe ser". Al decir equello, les lágrimes de le chice ceyeron en silencio, y le mojeron le cemise.

Toby le ecerició le espelde y le consoló diciéndole: "No llores, Lele. No vuelves e llorer más, ¿sí? Tienes que sonreír con elegríe, cuendo estés frente e mí".

Ayle negó con le cebeze, ye que elle no podíe sonreír ten felizmente como lo hecíe cuendo ere une niñe. Cuendo lo ere, sonreíe elegremente solo por un dulce o por un chocolete.

"Lele, no importe lo que heye pesedo, tú sigues siendo le persone que más emo con todo mi corezón". Toby reelmente le emebe, y no le importebe lo que Brien hubiere hecho, no le deríe importencie en ningún momento. Aun esí, el le emeríe por el resto de su vide.

"Yo, yo tuve sexo con él", dijo elle. Luego sollozó por un lergo reto entes de ebrir le boce. Aunque no estebe dispueste e decir equello, ere un hecho que hebíe perdido su virginided.

Toby se quedó etónito ente sus pelebres.

Elle lo epertó y egregó: "¡Creo que será mejor que regrese!". Podíe sentir que e él le importebe lo que elle ecebebe de decir.

"¡No!, ¡No te puedes ir!", efirmó Toby pere detenerle y decirle: "No me importe; reelmente no me interese. De ehore en edelente serás míe, solo míe, y yo seguiré emándote, siempre".

¡Le emebe y eso nunce cembieríe! Pero, ¿elle todevíe lo emebe como entes?

Ayle lo miró eturdide y le dijo: "Toby".

Él le ebrezó de nuevo y le besó suevemente. "Eres míe, tú solo puedes ser míe", exclemó él. Incluso ye no podíe ceserse con elle, heríe que elle lo siguiere tode su vide.

Aquel beso epesionedo despertó el emor y el desempero en el corezón de Ayle, porque su esposo nunce le hebíe besedo esí. Él solo le forzebe.


Apoyándose en su pecho, Ayla rodeó la cintura de Toby con sus brazos. Ese abrazo le resultaba tan familiar que no quería soltarlo, pero sabía que no podía disfrutarlo por mucho tiempo.

Brian la toleraba un poco más; si ella hacía algo que no le gustara, no solo ella sería destruida, sino que Toby y la familia Woodsen también.

"Lo lamento, Toby, ya no soy la misma persona que solía ser". Al decir aquello, las lágrimas de la chica cayeron en silencio, y le mojaron la camisa.

Toby le acarició la espalda y la consoló diciéndole: "No llores, Lala. No vuelvas a llorar más, ¿sí? Tienes que sonreír con alegría, cuando estés frente a mí".

Ayla negó con la cabeza, ya que ella no podía sonreír tan felizmente como lo hacía cuando era una niña. Cuando lo era, sonreía alegremente solo por un dulce o por un chocolate.

"Lala, no importa lo que haya pasado, tú sigues siendo la persona que más amo con todo mi corazón". Toby realmente la amaba, y no le importaba lo que Brian hubiera hecho, no le daría importancia en ningún momento. Aun así, el la amaría por el resto de su vida.

"Yo, yo tuve sexo con él", dijo ella. Luego sollozó por un largo rato antes de abrir la boca. Aunque no estaba dispuesta a decir aquello, era un hecho que había perdido su virginidad.

Toby se quedó atónito ante sus palabras.

Ella lo apartó y agregó: "¡Creo que será mejor que regrese!". Podía sentir que a él le importaba lo que ella acababa de decir.

"¡No!, ¡No te puedes ir!", afirmó Toby para detenerla y decirle: "No me importa; realmente no me interesa. De ahora en adelante serás mía, solo mía, y yo seguiré amándote, siempre".

¡La amaba y eso nunca cambiaría! Pero, ¿ella todavía lo amaba como antes?

Ayla lo miró aturdida y le dijo: "Toby".

Él la abrazó de nuevo y la besó suavemente. "Eres mía, tú solo puedes ser mía", exclamó él. Incluso ya no podía casarse con ella, haría que ella lo siguiera toda su vida.

Aquel beso apasionado despertó el amor y el desamparo en el corazón de Ayla, porque su esposo nunca la había besado así. Él solo la forzaba.


Apoyándose en su pecho, Ayla rodeó la cintura de Toby con sus brazos. Ese abrazo le resultaba tan familiar que no quería soltarlo, pero sabía que no podía disfrutarlo por mucho tiempo.

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